Querido mortal, sígueme...

24 de noviembre de 2012

Tú, que a veces dueles y a veces salvas.

Lo tuyo es el silencio y la pasión. Lo mío es romper aquel silencio y hablarte de lo que significa para mí el amor o no parar de reír.  Lo de ambos es mirarnos a los ojos y saber lo que piensa el otro, sin apenas cruzar palabras, solo miradas. No imagino el día en el que ya no estés a mi lado. Y si me lo imagino, me duele tanto la verdad. Y luego dicen que el amor no duele, que solo se siente. Y yo les digo, que porque no se vea, no significa que no duela. Que hasta incluso, quema y rompe en pedazos por dentro. Y les grito, que estos sentimientos a flor de piel, solo tienen un nombre, una sonrisa, un culpable. Que muchas de las veces duele, pero que la mayoría de ellas salva y cura lo que me hiere. ……………………………………………………

“Tú, culpable de que el mundo se pare cuando estoy a tu lado”
“Tú, al que conocí en el momento más inesperado”
“Tú, la persona que no desaparece de mi mente en las 24 horas del día”
“Tú, si no fueras mi insomnio, no dudes que te soñaría”
“Tú, que con caricias y abrazos, me quitas cualquier tonto enfado”
“Tú, quien me escuchas y entiendes, sin pedir nada a cambio”
“Tú, no me abandones, no me dejes caer, pero sobretodo, no me sueltes
“Tú, mi media vida
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, solamente quiéreme y necesítame,
como tanto te necesito y quiero, yo.