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29 de agosto de 2012

Perdida en un laberinto sin salida

Todo este tiempo, he dado miles de vueltas sin hallar la salida. Una salida que en realidad no sé si existe. Estoy perdida en este laberinto y se que mis sentimientos me terminarán asfixiando, no se porqué, pero lo presiento. Creo que soy una princesa que solamente busca su cuento. No me importa si tiene un final feliz o no, solo exijo un final, algo que me pueda salvar, porque pasa el tiempo y cada vez me adentro más y más en este laberinto que me mata por dentro. Y lo cierto es que no me duele estar aquí pérdida. Me duele saber que la enfermedad que tengo no se puede curar, porque no existe medicamento. Me duele saber que todo lo que creé en mis sueños tal vez no se haga jamás realidad. Que desaparezca sin más. Ojalá supiese lo que necesito saber para poder actuar con libertad. Adivinar lo que mi cabeza no hace nada más que dudar. Conocer el secreto de aquella mirada de la que huyo, para que no me consiga delatar. No es un capricho, no es orgullo y menos aún terquedad, es algo que simplemente nadie jamás a conseguido controlar. Tengo días en los que soy la persona más feliz del mundo y días en los que me hundo. Por un simple motivo o por un simple comportamiento. Quiero que estos motivos desaparezcan, que me abandonen por completo o que se conviertan en certeza.

Porque yo no puedo aguantar más por dentro, esto que siento.
 Solo pido una señal, una señal, para calmar este tormento, 
que ya no cura ni el tiempo.

                                                                     Sandra