Ilusa…inocente…con mirada aturdida y sonrisa perdida.
Dime… ¿Quién te la ha robado, querida?
Ahora mismo no te queda absolutamente
nada, por no hablar de
tus esperanzas que han desaparecido de tanto llorar en tu almohada.
Despierta. Abre
los ojos de una vez y párate a pensar que
los monstruos de verdad, bajo tu cama
no les vas a encontrar jamás.
En el armario tampoco les hallarás. Ni siquiera
en la oscuridad. Los verdaderos monstruos están esperándote ahí fuera. Has de
saber que serán quien menos te lo esperas. Estos monstruos son los únicos
capaces de desgarrarte por dentro, haciéndote sentir esa asfixiante presión en
el pecho. Están pacientes a que caigas para cavarte tu propia tumba, para
enterrarte con las pocas ilusiones que te quedan. Date cuenta de una vez, que
las caperucitas no son más que meros lobos acechándote a que tropieces una vez
más. Y has de saber también, que los verdaderos príncipes que te puedan
salvar, extinguidos ya casi están. Pero sobretodo te interesará saber...que
tú eres una de las pocas princesas que quedan de verdad.
De momento, sigue sobreviviendo en esta suciedad de sociedad,
que tarde o temprano, los buenos tiempos ya vendrán.
Sandra