Parece que estoy
enferma, que no me voy a curar nunca. Y ojalá que sea así de verdad, porque no
me quiero curar jamás de esta enfermedad, aunque a veces sufra y se abran mis
heridas.
“Te has
convertido en una droga
de la que no quiero desengancharme en la vida”
Es
esa sensación de necesidad, de vacío si no vuelves más. Es ese dolor en mi
pecho, esa angustia ahí, que no se puede explicar. Es ese nudo imposible de
desgarrar de mi garganta al pensar que te puedo perder en cualquier momento. Es
vivir un tormento cada día que se vuelve gris, porque hemos vuelto a discutir.
Es esa infinita felicidad, cuando a mi lado estás. Hablo de sentir, de sufrir y
de vivir la vida. Prefiero todo esto, a no sentir nada, a no sentirme viva.
Ven. Escúchame y obedéceme...
Ven, prometo que
jamás me iré.
Ven, ya, ahora y no
me sueltes nunca.
Ven, susúrrame ese
par de palabras por mi nuca.
Ven, sí... que quiero
tu boca, aquí, en mi clavícula.
Esta noche, quiero
volverme tan loca y tan ridícula.
Ven, ven, ven…que sin
ti, me consumo en el fuego.
Ven de una vez, porque
si no vienes me muero.
Mi enfermedad, no se
puede curar.
Mi enfermedad eres tú
sin más.
Mi enfermedad se
llama
“Amar”
Sandra
Sandra
