Querido mortal, sígueme...

8 de junio de 2012

Mordiste la manzana envenenada, como la propia Blancanieves



Confiaste en las personas equivocadas,
 levantaste a las personas menos apropiadas,
 aplaudiste ciegamente a esos verdugos
 que llevarían acabo tu propia muerte, tu propia desgracia.
Inocente como los primeros copos de nieve,
dulce como una joven manzana.
Regalaste sonrisas a los que a tus espaldas te acuchillaban,
defendiste a personas indefendibles,
personas que jamás se jugarían su cuello por tí.
Te gustaría perder esa inocencia que solo te trae nada más que problemas y
quebraderos de cabeza, que te atormentan, que te llevan a ese sueño profundo,
ese sueño del que no te quieres volver a despertar.
Engañada y desilusionada solo buscas envenenar
 con la misma manzana a los que te envenenaron.

Porque esta vez, estás harta, harta de ser la misma tonta
de la que siempre se ríen, de la que siempre se aprovechan.

                                                   Sandra