Un cuerpo desnudo, lleno de cristalinas y vivas gotas y un
pelo humedecido se postra serio y aturdido. No la importan las frías gotas, ni
la desnudez de su cuerpo, solo la importan sus sentimientos. Cada gota, la
ayuda a recapacitar y a pensar, pero no a olvidar, no consigue olvidar, lo que
tanto la persigue en su interior. Una gota fría la recuerda a esas personas que
la han hecho daño, acompañadas de horribles imágenes la vienen a la mente, pero
por otro lado una gota caliente, la ayuda a sentirse cerca de los que ama. Por
más que busca no consigue encontrar lo que tanto anhela. Por más que ruega, no
consigue obtener lo que se la niega. Semblante serio y labios húmedos la
acompañan, su mirada perdida y aturdida, mirando al frente, sin seguir sabiendo
ni lo que siente.
Sandra
